Nuestra confesión

Nuestro propósito

El propósito de nuestra iglesia será glorificar a Dios. Procurará alcanzar este fin a través de la adoración pública de Dios, la fiel proclamación de las Escrituras, la comunión de los santos reflejada en la vida cristiana constante de sus miembros, el evangelismo personal, el esfuerzo misionero, y la educación y enseñanza cristiana (Efesios 1: 5-14; Colosenses 1: 9-10; Mateo 5:16; 1 Pedro 2: 9-12; Efesios 4:11-13).

Nuestra historia

Somos una iglesia fundada en la ciudad de Bogotá, Colombia en el año 2004, que nació como proyecto misionero de la Iglesia Evangélica Cristiana de Viotá. En el año 2006 fuimos establecidos como iglesia local en el marco de los principios bíblicos, de los lineamientos de sujeción a la iglesia fundadora y también sujeta a los marcos establecidos por las autoridades en Colombia a través de la personería jurídica especial. 

Hoy por la gracia del Señor somos una iglesia que se somete a la autoridad y cabeza de la iglesia que es Cristo, a la autoridad de las Escrituras, y que enseña y promueve un liderazgo bíblico el cual ha sido establecido por la gracia de Dios a lo largo de estos años de ministerio. También hemos visto como el Señor a través de su Espíritu ha dado dones en el servicio que nos llevan a ser una comunidad dinámica y comprometida sirviendo a nuestro prójimo y al Señor Jesucristo. Promovemos y mantenemos confraternidad y comunión con otras iglesias bíblicas y ministerios que sirven en la proclamación del evangelio.

Confesión de fe

Aceptamos las Escrituras como nuestra única autoridad en asuntos de fe y práctica, y nuestra interpretación de la doctrina bíblica nos lleva inexorablemente a creer:

Que la iglesia ha sido establecida por Dios para la proclamación del evangelio y la gloria de Dios.
Que la Escritura es revelada e inspirada por Dios. Que es inerrante, infalible y suficiente en todo asunto de fe y práctica.
Que hay un solo Dios verdadero, eterno, Santo, Soberano y creador de todas las cosas. Este Dios maravilloso revelado en las Escrituras existe en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Que Jesucristo fue engendrado por Dios, concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María.
Que en cuanto a la salvación obra la soberana elección del Padre de toda bondad. En la redención y justificación obra nuestro Señor Jesucristo a través de su vida, muerte y resurrección En la regeneración y santificación del creyente opera el Espíritu Santo.
Que la humanidad fue creada a imagen de Dios y no es producto de la evolución. Fue creada para estar en comunión con Dios, gobernar el mundo y estar en armonía con sus semejantes.
Que Dios creó al hombre sin pecado y con la capacidad de pensar, sentir y con voluntad propia para escoger entre el bien y el mal.
Que el hombre pecó por voluntad propia, distorsionando la imagen de Dios y quedando esclavo del pecado y expuesto a la muerte física y espiritual, que es la separación de Dios y por tal razón merece la condenación eterna. Todos los seres humanos nacen con la naturaleza pecaminosa.
Que la salvación es por gracia, es un regalo de Dios, es a través de la fe solamente y el único mediador es Cristo, el Hijo de Dios. El hombre al recibir la luz del evangelio y ser regenerado por el Espíritu Santo debe responder en obediencia y fe, debe creer porque es responsable delante de Dios y aunque es incapaz es la gracia de Dios quien lo capacita y le da vida para ver la luz del evangelio.
Creemos en la resurrección del cuerpo crucificado de nuestro Señor Jesucristo, Su ascensión al cielo y Su vida presente allí como Sumo Sacerdote y Abogado por nosotros.
Creemos en la esperanza bienaventurada, que es el retorno personal, visible e inminente de nuestro Señor y Salvador Jesucristo donde todo ojo le verá.
Que todos los que reciben por fe al Señor Jesucristo nacen de nuevo por el Espíritu Santo y así se convierten en hijos de Dios y herederos de la vida eterna. Caminando en santidad y confiando en la resurrección futura.
Creemos en la existencia de un diablo personal, que, aunque ha sido vencido en la cruz, todavía está trabajando en el mundo para destruir las almas de los hombres y que él y todos sus ángeles y todos los que no reciben a Cristo como su Salvador personal perecerán eternamente en el lago de fuego.
Creemos que las ordenanzas de la Iglesia, dadas por el Señor, son el Bautismo y la Cena del Señor (Comunión).